Reflujo en el bebé

¿En qué consiste el reflujo infantil?
Los bebés sanos a menudo regurgitan (escupen) una pequeña cantidad de leche, lo cual es bastante normal. A veces, incluso pueden vomitar. Esto no se considera como reflujo ácido y no hay nada de qué preocuparse. Este tipo de regurgitación se produce con mayor frecuencia en torno a los 4 a 6 meses y después de los 12 meses disminuye o desaparece por completo.
 
Mientras el bebé regurgite solo de vez en cuando, no muestre señales de malestar y esté aumentando de peso normalmente, no hay problema. Sin embargo, si tu bebé está vomitando regularmente, expulsando gran cantidad de leche y parece estar alterado o incómodo mientras se alimenta, entonces puede estar sufriendo de reflujo infantil.
 
¿Qué causa el reflujo infantil?
En los bebés pequeños la válvula entre el esófago y el estómago aún no está completamente desarrollada, por lo que puede ser que no funcione en el momento adecuado o podría no ser lo suficientemente fuerte como para cerrar el estómago completamente. La leche puede entonces regurgitar en la garganta y, ocasionalmente, salir de la boca. El vómito también puede ser causado por la manera en que tu bebé se alimenta (demasiado rápido, demasiado a la vez, y tragar demasiado aire), por mareo al viajar o por enfermedad.
 
Señales de reflujo en los bebés
  • Los síntomas comunes que ayudan a reconocer si tu bebé está sufriendo de reflujo son:
  • La regurgitación o vómito
  • Eructos frecuentes o hipo en seco
  • Llanto constante o repentino
  • Irritabilidad y dolor
  • Malos hábitos para dormir, por lo general con despertar frecuente
  • Arquea su cuello y la espalda durante o después de comer
Remedios para el reflujo infantil
Si tu bebé es diagnosticado con reflujo, cambiar la forma en que alimentas​, sostienes y vistes a tu bebé puede tener un efecto positivo. La alimentación en poca cantidad y a menudo puede ayudar a que el estómago de tu bebé no se llene demasiado. Mantener a tu bebé en posición vertical durante una toma y durante los 20 minutos siguientes puede ayudar a evitar el reflujo. Hacer eructar a tu bebé durante y después de una toma también puede reducir el reflujo. Evita vestir a tu bebé con ropa que lo oprima alrededor del estómago, ya que esto puede afectar su digestión.
 
Si estás utilizando la alimentación con biberón, considera la posibilidad de cambiar a una leche de fórmula hecha con un espesante tal como la goma de algarrobo. Esta goma hace más espesa la leche y ayuda a prevenir que el bebé trague aire. La composición se espesa aún más en el estómago, ayudando a prevenir la regurgitación. Si estás preocupada de que tu bebé pueda tener reflujo grave, te aconsejamos que hables con tu pediatra.
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