Problemas comunes durante la lactancia materna

Los problemas de la lactancia materna se pueden superar
La lactancia materna puede ser difícil al comienzo, pero los expertos coinciden en que los beneficios hacen que valga la pena perseverar. La leche materna no sólo proporciona a tu hijo los nutrientes esenciales y la protección inmunológica, sino que puede ayudarte a recuperar tu forma de antes del embarazo. Una vez que entiendes el mecanismo y lo aprendes, es a menudo la opción más conveniente, ya que no requiere de botellas ni otros utensilios. La lactancia materna puede ser incómoda al principio, pero no debe causar dolor innecesario, por lo tanto, habla con tu pediatra si estás teniendo problemas para dar de lactar a tu hijo o hija. Hay mucho apoyo disponible para las mamás que tienen dificultades con la lactancia materna.

Dolor en los pezones
El dolor en los pezones por causa de la lactancia materna por lo general se debe a que tu bebé no se prende correctamente o está en la posición incorrecta. Asegúrate que la boca del bebé esté bien abierta y que esté chupando de tu seno y no sólo en la punta de tu pezón. También puedes tratar de acostarte para dar de lactar o experimentar con otras posiciones que podrían hacer que sea más fácil para ti.

Aftas o candidiasis
Si notas manchas blancas en tus senos, así como dolor, o la boca de tu bebé está irritada con manchas blancas en el interior, es posible que tú y tu bebé puedan tener aftas. Es una infección común que se trata fácilmente así que visita a tu médico para un tratamiento efectivo.

Senos congestionados
Un par de días después del nacimiento, es común que los senos se sientan llenos e hinchados. Esto es debido a que tu cuerpo está produciendo una gran cantidad de leche y hay un aumento del flujo sanguíneo en la zona. Para que sea más fácil que tu bebé se prenda, puedes extraer un poco de leche para suavizar la aureola (el área de color café alrededor del pezón). Un baño o una ducha caliente antes de dar de lactar puede facilitar que la leche fluya; y masajear el pecho del cual estás dando de lactar puede ayudar a aliviar algo la tensión. La aplicación de compresas frías e incluso hojas de col heladas puede producir alivio de las molestias.

Derrame de los senos
Cuando tus pechos están llenos de leche, no es inusual que se desborden y haya derrames. También puede ocurrir inesperadamente cuando el reflejo de bajada de tu cuerpo se desencadene por el llanto de un bebé, ya sea el tuyo o el de otra persona. Es más común durante las primeras semanas de la lactancia materna, mientras tu cuerpo se adapta a la rutina de alimentación de tu bebé. Dar de lactar a menudo y antes de que tus pechos estén llenos puede ayudar a reducir los derrames y una vez establecida la lactancia materna, la fuga se reducirá. Las almohadillas para lactancia para tu sostén están diseñadas para absorber cualquier fuga y pueden estar disponibles en almohadillas convenientes desechables o las lavables que se suavizan más y más con cada lavado. 

Mastitis
La mastitis es una infección o inflamación del seno. Además de un pecho adolorido y enrojecido, los síntomas pueden ser similares a las sensaciones febriles adoloridas de la gripe y te puede subir la temperatura. También es probable que el seno afectado se sienta lleno y sensible. El mejor tratamiento es descansar mucho y aplicar calor húmedo para ayudar a reducir la hinchazón. Debes continuar dando de lactar a tu bebé con frecuencia del seno afectado para mantenerlo vacío. Si no hay una mejora notable en unas pocas horas, no demores! Llama a tu pediatra, que te recetará antibióticos para eliminar la infección en unos pocos días.
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